Descubrir el mundo de la Motocicleta a los 54 años



La diferencia de los puntos de vista, de cómo vemos el andar en motocicleta, entre los 16 y 54 años.


En noviembre del año pasado caminando por calle Andrés Bello, me encontré con una sucursal de una marca de motocicletas, me detuve, mire los modelos a lo lejos y dije, y por qué no?. Volver a sentir la sensación de libertad, el viento en la cara y poder recorrer caminos y paisajes.


Les cuento esto, porque en mi adolescencia pude andar en motocicleta y la sensación es indescriptible. Fue ahí cuando tomé la decisión de volver a las pistas, por supuesto que todo ha cambiado, las motocicletas, el flujo vial en las calles, etc.


A los 54 años, la madurez, la perspectiva de vida y tus anhelos, son muy distintos que a los 16 años, la vida no es tan rápida como la en juventud, ahora es disfrutar el momento, es compartir con los amigos, la familia, tomar un café con el grupo después de una ruta, y es en este punto en el cual me quiero detener.

Cuando tenemos familia, amigos y grupos de motociclistas, tenemos la responsabilidad no solo con nosotros mismos, sino que con ellos también, me refiero a cuidarte tu y a los demás, porque siempre es una alegría enorme volver a casa, después de haber disfrutado un paseo y haber experimentado la sensación de libertad.


La oportunidad y el acceso de poder conducir un motocicleta, independiente de la cilindrada y la marca, que tenemos en nuestras manos y debajo de nuestros pies, es una tremenda responsabilidad que tenemos que saber responder.


Al tomar la decisión de volver a conducir una motocicleta, lo primero que hice antes de comprarla, fue buscar escuelas e instructores certificados de conducción de motocicletas, que me guiarán y enseñarán los conocimientos correctos de conducción


En ese momento de búsqueda encontré, la academia de la moto AMCH, quienes me recibieron de forma amable y cariñosa, donde me di cuenta que las técnicas y procedimiento han cambiado radicalmente desde mi adolescencia, fue un aprender de desde cero. Lo bueno de la academia de la moto AMCH es la metodología en la enseñanza entregada por los instructores certificados, tanto en la parte teórica (clases presenciales, donde aprendes de normativa vial, partes de la motocicleta, y mecánica), como en los cursos prácticos (básico, avanzado, conducción con acompañante, frenado de emergencia, etc). La información adquirida en clase teórica, es aplicada en las clases prácticas. Además debo resaltar la preocupación de la academia de la moto AMCH y de sus instructores por la seguridad que se entrega en el desarrollo de los cursos, me refiero a las motocicletas ocupadas en los cursos, el equipamiento de seguridad para los alumnos (casco,guantes, chalecos reflectantes, coderas y rodilleras), además el lugar donde se desarrollan las clases, es un lugar acondicionado para tal, donde los alumnos están en un circuito cerrado para poder practicar con tranquilidad lo aprendido, y no en la vía pública, donde sabemos que el riesgo es inminente.


Por todo lo anterior y gracias a los conocimientos aprendidos, hoy puedo disfrutar con responsabilidad el poder conducir una motocicleta y volver a sentir nuevamente la sensación de libertad, a los 54 años.




Para terminar, quiero dar las gracias a Sebastián Moya, fundador e instructor de la academia de la moto AMCH y a su equipo quien me enseñó y dio las herramientas para realizar este proyecto en mi vida.


Quiero hacer hincapié, que lo aprendido me hace ser más responsable y prudente, un conductor integral.




Gracias por todo.


Miguel de Lange Jara

Comunicador Audiovisual


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